Familia de 11 personas será lanzada a la calle en Rionegro después de haber pagado su casa

Todos los días a las tres y media de la mañana doña Rosa Aura López Rivera de 64 años, sus hijos y nueras se levantan a hacer empanadas, labor de la que obtienen su sustento y con la que han logrado pagar la casa donde viven, la misma que están a punto de perder pese a que han cancelado de manera oportuna las cuotas para librarla, una notificación judicial le anuncia que en próximos días ella y 10 integrantes de su familia, entre ellos varios menores de edad, serán sacados del hogar que consiguieron con tanto esfuerzo.

Según relata doña Rosa Aura, la historia comenzó en 2007 cuando compró la casa al señor Mario Alberto Gutiérrez, con la firma de una promesa de compraventa el negocio se pactó en 45 millones de pesos, de los que canceló la mitad y la otra mitad sería pagada al banco, por una deuda que pesaba sobre el inmueble a nombre del vendedor, no se hicieron escrituras y ella depositó la confianza en el documento de compraventa firmado con el señor Gutiérrez.

Expresa que de manera cumplida cada mes, pagó las cuotas como lo demuestra con los respectivos recibos, sin embargo a los cinco años recibió una comunicación de Bancolombia en la que le notificaban sobre un embargo que pesaba sobre la propiedad, por deudas que el señor Mario Gutiérrez había adquirido a través de tarjetas de crédito y ahí comenzó su calvario.

Doña Rosa Aura asegura que canceló 14 millones de pesos incluidos los honorarios de una abogada quien le prometió que la iba a sacar del problema, pero no fue así, después de liberar la casa de esta deuda fue a la notaria a realizar la respectiva escritura y después de firmarla con el señor Gutiérrez le dijeron que debería esperar a que la abogada María Cecilia Correa llamara ya que al parecer estaba en curso otro embargo, a nombre del señor Benigno Jaramillo por 56 millones de pesos, el que se hizo efectivo media hora después, por lo que en la notaria procedieron a quitar las páginas con las firmas y donde se establecía la propiedad de la señora sobre la casa, de esta manera quedaba en firme el embargo a favor de Benigno Jaramillo.

Con una inmensa desilusión doña Rosa Aura se fue a su casa a compartir la tristeza con sus hijos, luego contrató los servicios de la abogada María Cecilia Giraldo quien le aseguró que por llevar cinco años tenía derecho a instaurar un “proceso ordinario de pertenencia” y así continuó todo, narra doña Rosa Aura “llevando papeles y testigos, ya colocaron peritos para mirar las mejoras hechas a la casa que fueron avaluadas en 52 millones de pesos, pero estas mejoras valen más de 100 millones”.

Más adelante, según orden judicial vinieron a hacerle el desalojo y gracias a su acción rápida, logró suspenderlo con la visita de la inspectora y “mandaron a los tribunales lo que escribió la inspectora donde continuó el proceso con más papeles, avisos en la prensa, para ver quien estaba interesado en la casa y testigos, cuando menos pensamos llegó el fallo que el proceso había sido anulado en los tribunales” expresa indignada doña Ros Aura, quien en ese momento instauró una tutela.

Para la época de la tutela ya la abogada Giraldo había renunciado al caso y se lo cedió al abogado Manuel Toro quien fue el que instauró esta acción y doña Rosa Aura buscó el apoyo de la Personería de Rionegro donde un Personero Delegado le colaboró complementando la tutela con algunos oficios ya que el nuevo abogado la había instaurado de manera incorrecta y se desapareció.

En los tribunales rechazaron la tutela y la enviaron a la Corte Suprema donde también fue negada según doña Rosa Aura “por falta de esas cosas que no hizo el abogado” a quien no ha podido encontrar para que le entregue el paz y salvo y el poder, pese a que la señora pagó correctamente sus servicios.

En consulta con otros abogados, le han manifestado que fue un error haber iniciado el proceso de pertenencia ya que no era pertinente por el tiempo, doña Ros Aura aduce que confió en la abogada al pensar que esa era la solución, ahora ya ni siquiera le reconocerán las mejoras.
Toda esta situación tiene a doña Rosa Aura muy mal de salud, desarrolló una artrosis que la tiene impedida, ya casi ni puede moverse, trabaja sentada y para poder caminar debe esperar que músculos y tendones se acomoden, tiene la presión baja, ya ha sufrido varias caídas que ponen en mayor riesgo su integridad.

Para algunos familiares y amigos es posible que la familia haya sido víctima de un “Cartel de estafadores” en el que probablemente estén involucrados abogados, funcionarios y demás personas que han intervenido en el proceso, pero no existen pruebas para denunciar esta aseveración, lo único es que ninguno da la cara, ni los abogados, ni el señor Gutiérrez quien le vendió la casa.

Con millones en deudas, los quebrantos de salud y la incertidumbre de no saber para donde pegar, doña Rosa Aura, sus hijos, nueras y cuatro menores esperan abrumados cuando deben cumplir la orden judicial, por eso pide a gritos ayuda de personas o funcionarios que puedan apoyarla a detener esta injusticia que los aleja de su preciado sueño.

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