Desminado en el municipio de Concepción favorece a la reparación de víctimas retornadas

Con el inicio, en el presente año, del desminado humanitario en el municipio antioqueño de Concepción, sus habitantes confían en que una vez se erradiquen estas trampas explosivas logren seguir sus actividades del campo, y que se consolide el retorno voluntario de víctimas.

Con la erradicación de estos artefactos, inició la formulación y formalización del Plan Retorno aprobado en el Comité de Justicia Transicional el pasado 15 de junio. De él hacen parte la Alcaldía Municipal, la Unidad para las Víctimas, delegados del municipio y funcionarios de otras instituciones.

El accidente más reciente ocurrió en abril, cuando una campesina resultó herida tras la explosión de un artefacto.

“Salí de la vereda La Piedad para otra, La Clara, el pasado 22 de abril. Íbamos a darle vuelta a unos animales que tenemos en la finca de esa vereda, mi esposo y yo íbamos a caballo. Él entró a la casa a contar una madera y yo me quedé sentada en el corredor comiéndome una guayaba, de repente sólo sentí un fuerte ruido y me dolió mucho mi pie”, aseguró la mujer.

Fue algo inesperado para la vida de esta joven víctima, que creyó que se le habían frustrado sus planes de tener hijos y continuar con su futuro. Sin embargo, hoy afirma: “Con la ayuda de Dios nuestros planes van a continuar, vamos a seguir con nuestras vidas en el campo que es lo que nos gusta hacer”. Asiste a talleres de rehabilitación y tratamiento sicosocial buscando superar lo ocurrido.

Según Henry Puerta, alcalde de Concepción, “iniciamos el acompañamiento en capacitaciones a la población con el fin de que la misma comunidad sea quien aprenda a detectar los artefactos. Este trabajo es dispendioso porque a veces son hechizas, pero causan daño como las industriales”, aseveró.

Adicionalmente, el municipio trabaja en la formulación y formalización del Plan Retorno. Según el alcalde, “tenemos una caracterización con el acompañamiento de la Unidad para las Victimas y con el fin de identificar sus necesidades y acompañarlas en los procesos organizativos de las mismas”.

“De igual manera –añadió- existe voluntad municipal para iniciar la formulación del Plan Retorno para las familias que ya están en el municipio y que retornaron voluntariamente. Es poder focalizar y direccionar los recursos, planes y proyectos que se puedan traer al municipio con la participación de otras entidades del Sistema de Atención a las Victimas que pertenecen al Estado para beneficiar a la población”.

 Desminado favorece la reparación

Según Jorge Mario Alzate, director de la Unidad para las Víctimas en Antioquia, “el común denominador en estos municipios ha sido un gradual desminado humanitario, que llevó a que algunos fueran declarados libres de estos artefactos, que en Antioquia están San Francisco, Nariño, Guatapé, La Unión  San Carlos y hoy el gobierno nacional declara a El Peñol, Cocorná y 14 veredas del municipio de San Luis”.

 “Hay que recordar que las minas son un riesgo en el que la población se ve afectada al momento de retornar a sus tierras. El desminado es una garantía de no repetición porque el desminado humanitario garantiza que no ocurran más accidentes, que suman casi once mil, que ya dejó el conflicto armado”.

Para el funcionario, “en la medida en que avance esta tarea en el país, aumentarán las condiciones de seguridad para que las familias desplazadas por la violencia puedan retornar a sus territorios y recuperar la productividad agropecuaria”.

En la actualidad, la Unidad para las Víctimas implementa en Antioquia treinta planes de retorno y reubicación que benefician a población víctima de desplazamiento forzado, con la participación activa de las administraciones municipales.

Los habitantes esperan que llegue la certificación y así poder declarar al municipio “libre de sospecha de minas” al terminar el desminado humanitario que realiza el Ejército en las 24 veredas con el que se beneficiarán 1.493 víctimas de éste municipio. Además de Concepción,  las operaciones de desminado avanzan en Antioquia en los municipios de Carmen de Viboral, Sonsón, San Rafael, Abejorral y Granada.

Así avanza la tarea

El trabajo del desminado no es fácil, puede tardar décadas porque significa revisar metro a metro el terreno y Colombia tiene una topografía muy agreste. Ese reto de desenterrar al “enemigo invisible” lo viven a diario los militares que hoy trabajan en todos los campos de la geografía en Colombia donde la cifra de afectados por las minas antipersonales asciende a 10.495, lo que lo convierte en el país con mayor cantidad de víctimas y minas, solo superado por Afganistán.

Soldados profesionales que dejaron el fusil y las operaciones militares para limpiar el territorio saben la importancia de su labor para las comunidades. “Es muy satisfactorio ver como a medida que se desmina, los campesinos regresan a su tierra y nos agradecen la labor”, señaló un militar.

Victor Rivero Restrepo, cabo primero del Ejército y líder del batallón de desminado humanitario, relata: “Estamos trabajando en todas las veredas y las visitamos una a una comenzando en las veredas La Clara, La Piedad y Morro Reyes”.

Según cifras del Programa de Acción Integral contra las Minas Antipersonal (AICMA-CO), en Colombia existen 11.495 víctimas por mina antipersonal, de las cuales 7.025 corresponden a fuerza pública y 4.470 a civiles. Antioquia se convierte en el departamento con el mayor número de afectados con 2.531, le sigue Meta con 1136 y Caquetá con 935.

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