Enriquecimiento ecológico para la zona Andina y Caribe

En los últimos años, se han venido dando grandes amenazas en las estribaciones de la Serranía de San Lucas, municipios de Montecristo, San Pablo, Cáceres Remedios y El Bagre, por acciones asociadas principalmente a la explotación ilícita de minerales, la tala ilegal del bosque nativo y el establecimiento de cultivos ilícitos, esto lo ha reportado, el Sistema de Alertas Tempranas de Deforestación en Colombia del Ideam.

La Serranía de San Lucas integra a los departamentos de Antioquia y Bolívar en un territorio de aproximado de 16.000 km2. Está considerada como uno de los últimos remanentes de bosque con transición entre la zona andina y caribe. Su alto número de especies endémicas y su biodiversidad se encuentran amenazadas.

Para esto, varias entidades encargadas como La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la alcaldía de El Bagre, Antioquia y la comunidad ubicada en la quebrada Villa, han estado implementando un proyecto que pretende rehabilitar y corregir los impactos ambientales generados por la minería ilegal y la tala selectiva en 850 hectáreas.

“Lo que buscamos es remediar los pasivos ambientales a través del enriquecimiento ecológico de 200 hectáreas de rastrojeras y el mantenimiento de 450 más, actividad que permitirá adelantar el proceso de sucesión natural de los bosques con la siembra de especies nativas; adicionalmente, sembramos 200 hectáreas de sistemas silvopastoriles para integrarlos a la producción ganadera” dijo Miguel Molano, subdirector del Programa Oro Legal de USAID.

Se busca mejorar las condiciones productivas de la tierra y generar alternativas de ingresos para noventa familias que viven en 15 veredas de los corregimientos de Puerto López y Puerto Claver, que tienen como misión devolverle la vida al bosque nativo y proteger la cuenca de la quebrada Villa, que abastece al acueducto del municipio de El Bagre.

La recuperación ecológica de rastrojeras apunta a contrarrestar los efectos de la deforestación y fortalecer la economía familiar a largo plazo, los árboles, además de su alto aporte ecológico, poseen un importante valor comercial. Los sistemas silvopastoriles generan beneficios ambientales, productivos y dinamizan la economía en el mediano plazo, mejorando la productividad del ganado.

Los árboles, además de proporcionar sombra para mitigar el stress calórico, contribuyen a la nutrición del suelo, mejoran la oferta proteica del pasto y la productividad de los semovientes.

Las siguientes especies han sido elegidas debido a su importancia ecológica para la conservación y recuperación de las poblaciones amenazadas, varias de estas aparecen reportadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), considerada la red ambiental más grande y diversa del mundo.

Especies nativas sembradas:

Samán (Pithecellobium saman), Cedro (Cedrela odorata), Ceiba Tolua (Pachira quinata), Tambor (Schizolobium parahyba), Abarco (Cariniana pyriformis), Vara de Humo (Cordia gerascanthus), Caoba (Hymenaea oblongifolia), Caracolí (Anacardium excelsum), almendro (Dipteryx oleifera), polvillo (Tabebuia serratifolia) y algarrobillo (Hymenaea oblongifolia).

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